Hoy me decía Manolo, mi editor, que no dan abasto a leer todo lo que llevan recibiendo los últimos meses en la editorial, porque durante la Pandemia nos ha dado a todos por escribir, como si no hubiera un mañana.

Pero es normal, durante unos meses hemos podido hacerle el mejor regalo posible a nuestra creatividad. El mejor lienzo en blanco que se puede tener: el aburrimiento.

Por primera vez en mucho tiempo y de forma inconsciente, hemos derrumbado la imposición del ritmo vertiginoso de nuestra vidas. La abrumadora velocidad de nuestros días de nombre 24 horas, pero con la intensidad real de 72.

Miedo. Hemos sentido miedo con el simple pensamiento de no poder acceder a nuestros seres queridos. Nos dio por recordar, por regalarle tiempo a los recuerdos, a las estrellas fugaces que se llevaron nuestros sueños con cada viaje.

Pero afortunadamente, no hemos sido capaces de apagar el dolor. La luna llena nos ha iluminado las noches en vela, las horas confusas por la falta de actividad, los pensamientos inciertos y los sueños robados. Pero no nos ha calmado en el nuevo entramado de sensaciones complejas. Esas que necesitamos para seguir respirando como seres humanos y no como autómatas.

Ese miedo nos ha marcado un camino de baldosas oscuras.
Que necesario sentir que te necesito amiga.
Que quiero abrazarte hermano.
Qué ganas tengo de besarte abuela.
Que poco lo valoraba cuando podía hacerlo y cómo tiemblo ahora tan sólo con imaginar que no pueda volver a realizar.

Caminamos cual funambulistas por este nuevo cable que nos ha puesto la vida, con salto mortal y sin red. Y la salvación pasa por conseguir prender la luz a nuestras emociones, tan nuevas como complejas.

Yo tengo la suerte de poder verbalizarlo y esta es mi anestesia. Tengo de recuerdo momentos de esta pandemia. Pero me voy a poder quedar siempre con las lágrimas de mi pluma manchando el papel y retratando mis emociones.

Deseo que se acabe la pandemia, pero no permitamos que cuando todo termine, las vacunas sean aniquiladoras de todo lo que hemos conseguido crear y sentir.

Recordad lo sentido y no olvidéis, cuanto nos necesitamos.